
Señor del Sutep. No se si llamarle profesor o maestro. Estoy confundido. pues lo primero se dice de aquella persona que ejerce o enseña una ciencia o arte que domina con soltura y lo segundo, es el benemérito título que se daba por enseñar a quienes alcanzaban el mayor grado en el estudio de la filosofía.
No se cómo llamarle porque a veces usted no parece lo uno y mucho menos lo otro y cuando deseo hablarle de las necesidades educativas de los chicos, tampoco se si empezar por mis hijos o por los suyos. Digo esto pues estoy seguro que los tiene ¿no es así? Entonces los querrá mejores alumnos tal como yo deseo sean los míos y claro, se tienen mejores alumnos si se tiene mejores profesores o maestros. Usted elija como quiere que le llamemos, total, por ahora la nomenclatura parece haber perdido la importancia de antaño.
Lo que sí es importante, es saber si junto a mis hijos y a los suyos, usted también intenta ser mejor profesor o maestro así como a veces, usted y yo intentamos ser mejores padres para tener mejores hijos.
Vea, usted hace estudiar a mis hijos, los evalúa y cuando no rinden bien, me llama para saber por qué y me pide que en casa refuerce ese conocimiento pues el objetivo es que aprendan para ser mejores alumnos. Fíjese, eso mismo queremos de usted; que sea mejor profesor o maestro y como no negará que en los últimos años no ha rendido bien, entonces lo adecuado es evaluar por qué. Así podremos reforzar sus conocimientos.
Oiga, ¿acaso no era ese su reclamo cuando decía que no se capacitaba pues su mísero sueldo no alcanzaba para comer, menos para eso? Como a nadie, en un lustro le aumentamos el 100% y ahora tenemos derecho a saber por qué no mejora su rendimiento.
¿Usted no quiere? No creo. Usted responde por usted mismo, por su honor y por su trabajo. No responda por la caduca consigna política de una cúpula que en verdad no lo representa; que primero acepta y luego se niega porque ciertamente tiene miedo que usted mejore.
Créame, estamos siendo muy concesivos con usted pues si sale mal no lo despediremos como debería ser; tampoco publicaremos su mal resultado. Aunque si sale bien ¿acaso no se sentiría orgulloso de que todos lo sepamos? Seguro que sí pero, no pida que no lo evaluemos, no abuse de nuestra buena voluntad pues, si sigue en ese plan, seremos los papás e hijos quienes nos sindicalizaremos para reivindicar nuestro derecho a tener mejores profesores, que, aunque no lleguen a maestros, hagan aceptablemente su trabajo pues para eso les pagamos.
Abrigo la esperanza que ira a la evaluación. Aunque sea, hágalo por su honor y por sus hijos.
Por: Gerardo Cabrejo
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Fecha: 17/12/2006 10:25.
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