
"conozco hace muchos años al vocal Palacios, siempre tuve buenas referencias de él", dijo un decepcionado Presidente de la Corte Suprema, luego de conocerse que Eduardo Palacios Villar había sido sorprendido recibiendo una coima.
Nosotros también conocimos a Palacios Villar; no sólo porque alguna vez trabajamos en instituciones vinculadas a la administración de justicia, sino también porque en algunas ocasiones departimos socialmente con él. Quizá ello no es suficiente para conocer a las personas y aquilatarlas moralmente, pero las referencias de él nos hablaban de un hombre decente, magistrado probo, piurano bonachón y siempre dispuesto al uso de las buenas maneras.
Palacios Villar tenía una vida realizada: esposa, hijos y nietos; un ingreso mensual respetable pues los emolumentos de un vocal supremo llegan a 8 mil dólares. Tenía comodidades materiales propias de en un estrato socioeconómico medio alto.
Por lo menos en Piura, gozaba del aprecio y respeto de mucha gente que siempre lo consideró un hombre de bien. Que se sepa, no tenía ningún apremio económico y ni él ni su familia padecían alguna necesidad perentoria que hiciera indispensable el acopio de modestas sumas de dinero (dos mil soles) para paliar alguna dificultad.
Lamentablemente las pruebas expuestas en los medios de comunicación lo incriminan gravemente y por ello, la a veces cruel opinión ciudadana, en legítimo derecho, lo condena sin misericordia.
Otros hablan de lo que popularmente se conoce como una "sembrada" pues las primeras investigaciones determinan que él no habría podido ayudar ni influir en el fallo judicial al que aspiraba el ex policía Wilfredo Ipanaqué pues éste ya había sido resuelto por otro vocal supremo, mucho antes de que a Palacios Villar se le presentara la tentación del dinero.
¿Quizá estuvo engañando a Ipanaqué? Aún nos resistimos a creerlo pues los antecedentes del hoy preso Palacios Villar nos llevan a preguntarnos si un hombre como él, teniendo satisfechas sus necesidades por encima del promedio ¿podía poner en riesgo los logros de su vida, apenas por un fajo de billetes?
Bajo condiciones similares a la de Palacios Villar ¿puede un hombre perder el honor y sumir en la consternación y el desasosiego a su familia y a quienes lo estiman? ¿Acaso pensó que semejante mal paso cubriría de indignidad no sólo a su esposa, hijos y nietos, sino también y más gravemente a la institución que lo cobija?
Quizá, el y su familia sientan que esto es una pesadilla de la que esperan pronto despertar. Habremos otros que quisiéramos pensar que lo descubierto es falso pero nada podrá remediar el grave daño que una vez más se le infringe a la administración de justicia.
Como siempre en el Perú, el caso de Palacios Villar despierta adormecidos proyectos de reforma en el aparato judicial. Magistrados de este poder del estado, políticos y especialistas de Ong´s cruzan opiniones como espadas y desenfundan todo tipo de argumentos y soluciones.
Unos hablan de modificar los exámenes para acceder a la carrera judicial; otros quieren una Corte Suprema aristocrática con magistrados nombrados a dedo. Los demás hablan de reformar el CNM y otras pócimas milagrosas; pero ninguno de ellos se pregunta ¿Qué razones son las que llevan a que un hombre degrade su dignidad por un pequeño fajo de billetes? Sin duda alguna es la ambición de poder y por éste se pueden cometer los más increíbles latrocinios. En Piura, tenemos ejemplos más que suficientes. Ya hablaremos de ellos.
Artículo publicado en el Diario CORREO de Piura el 14.09.06
Autor: El Aguafiestas
Fecha: 14/09/2006 08:35.
Autor: Rosa María
Fecha: 14/09/2006 08:37.
Autor: Anónimo
Fecha: 14/09/2006 10:39.
Autor: Anónimo
Fecha: 15/09/2006 11:17.
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