
Sin contar delitos o faltas que no se denuncian o sólo quedan en el ámbito policial, el Ministerio Público, a nivel nacional recibe un promedio de 55 mil denuncias en delitos genéricos que podrían entenderse como violencia urbana.
De ellos el 35% son por delito contra el patrimonio: robos en vivienda, asaltos a mano armada individuales o en banda. Casi siete mil de estas denuncias son por delitos contra la seguridad pública y otros seis mil son contra el cuerpo y la salud: agresiones físicas, violencia familiar, violaciones, etc.
Es tal el nivel de inseguridad y el riesgo de los ciudadanos que una reducción sustantiva de la violencia urbana, pasa necesariamente por sumar nuevos policías a los casi 90 mil que se encuentran en servicio. Hacerlo inmediatamente es casi imposible pues si por los menos se requieren 20 mil nuevos efectivos; empezaríamos a solucionar el problema recién en cinco años si es que de las escuelas policiales egresaran 4 mil anualmente.
Como esto no es posible, la Ministra del Interior Pilar Mazzetti ha propuesto comprar las vacaciones y días libres que aproximadamente 70 mil policías le venden en todo el país a bancos, supermercados, distribuidoras, restaurantes, casinos y hasta polladas.
La propuesta ha sido aplaudida por muchos analistas y generado expectativas de mejora en la seguridad ciudadana, sin embargo ponerla en marcha resulta harto difícil por una serie de complejidades propias del mundo policial y que son desconocidas por la ciudadanía.
Por reglamento interno, un policía intercala una jornada laboral de 24 horas por otras 24 de descanso; siendo que su remuneración en promedio llega a los mil soles, debe vender su descanso si desea que su familia tenga un nivel de vida alejado de la indigencia.
El mejor precio que un policía puede obtener al vender 12 horas de su descanso llega a S/. 80 diarios; otros lo venden en 50 y el mínimo percibido es de S/ 30. ¿a qué precio compraría el Ministerio del Interior la jornada de descanso de nuestros policías? ¿Pagará un precio promedio? ¿Será obligatorio que un policía venda al Estado su jornada de descanso?
Es obvio que quien gana 80 soles por vender su descanso, no querrá vendérselo a quien le ofrezca cifra menor a ese monto; por otro lado lo pensará dos veces si vendiéndoselo al Estado no tiene garantía de puntualidad en el pago mientras que sí la tiene cuando le vende sus servicios a un privado ¿Razones? A miles de policías aún se les deben sus vacaciones de 5 ó 10 años atrás.
Pero el problema es aún más complejo pues un policía querrá saber si el pago por vender su descanso será considerado remuneración y por ende sometido a los descuentos de ley o será una suerte de bonificación exenta de descuentos que equivalga en monto similar a lo que percibe de sus contratantes privados.
Por último los emolumentos adicionales ¿serán pagados junto a su remuneración? ¿Qué pasaría si miles de policías se negaran a vender su descanso porque las condiciones propuestas no les satisfacen?
Es evidente que el mecanismo propuesto encierra ventajas como obtener mejor productividad de cada efectivo policial pues habrán más horas de servicio con más policías en las calles. El problema es encontrar salidas a este cúmulo de complejidades desconocidas para la mayoría de ciudadanos que siendo víctimas de la violencia urbana aspiramos a que el Estado cumpla su papel de brindarnos seguridad de lo contrario, nosotros mismos tendremos que comprar el descanso policial.
Artículo publicado en el Diario CORREO de Piura el 23.08.06
Autor: Guille
Fecha: 18/08/2006 04:26.
Autor: gerardo
Fecha: 18/08/2006 06:27.
Autor: Guillermo Barrientos
Fecha: 18/08/2006 06:56.
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