
Desde aquel primer debate cara a cara entre John F. Kennedy y Richard Nixón en 1960, el debate electoral mediático ha ido cobrando cada vez mayor importancia en los procesos electorales como un ejercicio democrático, que supuestamente debe ayudar al elector a decidir mejor su voto.(Debates Famosos)
Para los que van detrás del puntero en las encuestas, ha devenido en pieza clave de la campaña electoral; sin embargo y por lo menos en el Perú, la experiencia demuestra que tiene poco impacto en la decisión del voto, habiéndose transformado más bien en un show televisivo, pues finalmente se recuerdan más los "golpes" y anécdotas, que la sustancia de un plan de gobierno.
Mario Riorda, Decano de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad de Córdova (Argentina) en reciente exposición ante el Jurado Nacional de Elecciones dijo que si la función central de una campaña electoral es legitimar el sistema democrático en el que los contendientes buscan hacerse del poder y para ello tratan de persuadir al electorado dotándolo de información, se justificaría la realización de un debate.
Sin embargo para efectos de que el electorado decida su voto en función de ideas o planes de gobierno, los debates carecen de justificación pues para empezar, se producen cuando los campañas electorales están en sus postrimerías, momento en que una enorme cantidad de asuntos de interés para los votantes ya han sido tratados en el debate público y en ese momento no existe algo que la oposición o la prensa no le haya dicho o preguntado a un candidato.
Los defensores del debate electoral dicen que es imprescindible para orientar a los indecisos y desinformados. Curiosamente, los debates son más vistos y comentados pero por aquellos que están mejor informados, por lo que generalmente terminan confirmando lo que decían las tendencias previamente, reforzándose así las preferencias de los electores.
Por lo menos en el Perú, tanto Alberto Fujimori como Alejandro Toledo, encabezaban las encuestas cuando debatieron con Mario Vargas Llosa y Alan García. Luego de debatir, se confirmó su triunfo en las urnas
Para Riorda los estudios demuestran que no hay diferencia entre la información de quien se informa por los spots audiovisuales de quien se informa por los debates; en consecuencia si se ven dichos debates, no es para buscar más información, sino para hallar espectáculo. Por ejemplo, qué le dice Alan García a Humala respecto de su gustos franceses cuando fue agregado militar o que le dice Humala a García de su casa de playa o cuando Fujimori frente a Vargas Llosa mostró la portada de un diario que saldría al día siguiente dando ganador del debate al afamado escritor o le recordó que cuando estudiante fumó marihuana.
"Un debate es una lucha donde prima la lógica de la campaña negativa". Por ejemplo si Humala atacará explícitamente la honradez de Alan García sin aportar prueba alguna, como otros ya lo han hecho antes; puede servirle desde el punto de vista de la eficacia para reafirmar el voto anti García pero sería improbable que sume votos entre aquellos que ven a su rival como el mal menor y además, no cumpliría con los estándares que para el caso señalan los defensores del debate democrático.
"Un debate favorece las posturas demagógicas y es una invitación a la ambigüedad" porque alimenta las expectativas de los electores motivando a que los candidatos ofrezcan o respondan cosas que sólo ofrecería o responderían con acierto si es que estuvieran ya en el gobierno que es precisamente por lo que se debate.
En síntesis, quien mejor actúa en un debate ¿sabrá resolver los problemas de gobierno? No necesariamente pues las habilidades o carencias discursivas de alguien no siempre van ligadas a la mejor o peor forma de gobernar.
El que sabe comunicar durante un debate ¿ganará la elección? Al Gore se evidenció como muy superior intelectualmente a George Bush; Vargas Llosa desnudó las flaquezas de Fujimori y Alan García parecía haber noqueado a Toledo cuando le mencionó el consumo de cocaína que éste hacía o cuando lo mostró como obsoleto pues exhibía un mamotreto como plan de gobierno mientras que García lo hacía en CD.
A pesar de ello, Al Gore, Mario Vargas Llosa y Alan García, perdieron la elección.
Lo cierto es que quien tiene su voto decidido no lo modificará por lo que observe en el debate; así como es improbable que el indeciso decida su voto por lo que vea en un espectáculo que se aproxima mucho a un ring donde los mejores golpes al plexo son verbales.
En ambos casos, decididos e indecisos esperan que el contrincante que más se aproxime a sus deseos, "destroce" al que menos simpatías le genera.
Por: Gerardo Cabrejo
Composición Fotográfica de CARETAS Nº 1924
Autor: Anónimo
Fecha: 19/05/2006 12:08.
Autor: ramiro
Fecha: 19/05/2006 17:53.
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