
En clara alusión a Alan García, Monseñor Oscar Cantuarias, Arzobispo de Piura y Tumbes dijo “nadie si no es estúpido repite dos veces el mismo error” y según la edición limeña de CORREO, se expresó convencido que los peruanos inteligentes revisarán las causas de lo ocurrido anteriormente para no volver a cometer el mismo error y en torno a Humala sostuvo "hay que respetar el voto de los peruanos por aquel candidato del 31 por ciento”.
A nadie debe sorprender lo dicho por Monseñor; después de todo: es humano, es peruano y es ciudadano, en consecuencia tiene convicciones políticas, inquinas y pequeñas odiosidades y obviamente, derecho a expresarlas. El problema radica en que él es pastor de la iglesia piurana, pertenece a la jerarquía eclesiástica y dada esa condición, su palabra tiene valor agregado y por ello repercute no sólo en la prensa sino también en la conciencia y en las inclinaciones de muchos electores que pueden confundir los deseos políticos de su pastor espiritual con algún mandato de su fe cristiana.
Como nosotros siendo católicos no confundimos el magisterio de la Iglesia con los deseos políticos de Monseñor, con mucho respeto le decimos que siempre han habido católicos de izquierda, de derecha o de centro; de modo que el pastor de nuestra Iglesia, siendo tal, no puede, sin que nos ofenda, hablar a favor o en contra de alguna opción política pues se atenta contra aquella unidad de los católicos cuando, por ejemplo, siendo de izquierda o de derecha, reconocemos la existencia de una misma doctrina en materia religiosa.
Dada la importancia de quién lo dice, las opiniones políticas de Monseñor podrían entenderse como la errónea pretensión de unificar en alguna opción política los criterios cristianos de sus fieles, hecho tan absurdo como querer agrupar a todos los católicos en un mismo partido, algo reñido con la legítima libertad de cualquier católico.
Monseñor pide respetar el voto de los peruanos por aquel candidato del 31%. Nosotros le pedimos respetar a aquellos que, aún pareciéndole estúpidos o poco inteligentes, en libérrimo uso de nuestro laico parecer, repetimos nuestro voto por el que tiene 24%, se lo damos a la que lleva 23% o el pastor evangélico del 4%; incluso podríamos reelegir a quien quisiéramos, muy a pesar del parecer de nuestro monseñor y de las piedras que no nos lo pidan.
Hace dos meses en una entrevista periodística, el Cardenal Antonio Rouco, Arzobispo de Madrid y Presidente de la Conferencia Episcopal Española, refiriéndose a la intervención de algún obispo en materia política, recordó la distinción que existe entre comunidad eclesial, Iglesia y comunidad política, señalando que “si nosotros pedimos que desde la comunidad política no se interfiera en la vida de la Iglesia, con tanta razón, por lo menos, también hay que pedir que, desde la Iglesia, no se interfiera indebidamente en los asuntos de la comunidad política… Son dos planos que evidentemente se encuentran en el mismo hombre, pero cada uno tiene su ámbito de actuación bien claro”.
Aún cuando Monseñor Miguel Cabrejos, Presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, públicamente declaró que Monseñor no ha dicho lo que ha dicho, nosotros le decimos que el único lazo que puede unir a la Iglesia y a la política es la moral pues el compromiso con valores éticos fundamentales, abarca sin excepción todos los credos religiosos y todos los credos políticos. Decimos esto con el todo el respeto que usted merece, Monseñor.
Por. Gerardo Cabrejo
Publicado por el Diario CORREO de Piura el 22.04.06
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