
Durante la campaña electoral, entre empresas, universidades y Ong´s tuvimos no menos de doce instituciones que hacían consultorías de opinión pública para, mediante encuestas, aproximarnos lo más cerca posible a lo que sería el resultado final de la primera vuelta.
Desde fines del 2005 y con excepción de Febrero en que Lourdes Flores bajó al segundo lugar, las encuestas mostraban resultados que daban la primera opción a la candidata de Unidad Nacional. Antes de la aparición en campaña de Ollanta Humala y la confirmación de la inhabilitación para Alberto Fujimori, éste junto a Valentín Paniagua y Alan García subían y bajaban entre el segundo y cuarto lugar.
Los resultados del 09 de abril difieren a los que inicialmente proyectaban las encuestas, aunque en honor a la verdad deba decirse que salvo dos de ellas, las demás encuestadoras acertaron en su proyección cuando entregaron a la prensa extranjera aquel sondeo de la última semana, el mismo que está sometido a veda legal no pudiéndose publicar dentro del país y en el que claramente proyectaban el primer lugar de Humala y el empate técnico entre Alan García y Lourdes Flores.
¿Manejo de cifras para manipular el resultado final? Creemos que no ¿Algunas se equivocan? Es probable pues al recoger la opinión de los encuestados se dan algunas distorsiones que pueden alterar la "fotografía" que presentan al público.
Una de esas distorsiones es que en las fichas técnicas señalan haber recogido información en zonas urbanas y rurales, entendiéndose las últimas como aquellas que están a no más de tres horas de su principal centro urbano. Por ejemplo para Piura señalaban como zona rural a Castilla, para Sullana ponían al distrito de Bellavista y para Morropón a su capital Chulucanas; como zona rural en Chiclayo consideraban a los distritos de La Victoria, Leonardo Ortiz y Pomalca; mientras que en Arequipa señalaban a Paucarpata y Jacobo Hunter.
Para quienes conocemos esas ciudades es evidente que en ningún caso tienen las características de zona rural y es más, son inmediatamente contiguas a la zona urbana. El equivalente del Callao, Breña o el Rimac con Lima Cercado. Obviamente este es un factor de distorsión pues realmente recogían la opinión de electores urbanos, la que en muchos casos es distinta del elector de la zona rural.
Pero al mismo tiempo, dentro del universo electoral se producen una serie de movimientos que, no siendo responsabilidad de las encuestadoras, producen una gran alteración entre las "fotografías" tomadas en los meses previos y la que se toma una semana antes de la elección
Veamos: Faltando un mes los indecisos llegaban al 40% y en los últimos diez días llegaban al 20%. Quien sepa algo de elecciones conoce que este 20% decide su voto dos o tres días antes y es un elector cuyo perfil socioeconómico se ubica en los sectores D y E; habita en zonas populosas, tiene bajo nivel educativo y tantas preocupaciones por subsistir que postergan para el final la decisión de su voto.
Su realidad hace que sus inclinaciones políticas se adhieran mejor a mensajes que plantean la lucha política en términos emocionales de izquierda-derecha, pobres y ricos, abusados y abusadores. En ese terreno es evidente que Humala y Alan García articularon un mensaje más claro que el de Lourdes Flores.
En cambio los electores de los sectores altos y medios, con mayor poder adquisitivo y mejor nivel de educación, son proclives a mensajes dirigidos a la racionalidad antes que a la emocionalidad y deciden su voto mucho antes de la elección Ello explicaría el por qué Lourdes Flores arrancó la campaña encabezando las encuestas para empezar a declinar conforme se acercaba el día de los comicios llegando al poco más de 23% que hoy exhibe.
No es que ella bajara en la intención de sus probables electores, más bien los otros, en especial Alan García, subía tomando votos de los electores que 15 ó 20 días antes se mostraban como indecisos.
Otra razón que explicaría la diferencia entre las proyecciones tres meses antes de la elección y el resultado final radica indudablemente en el voto oculto, el que sin duda alguna y tal como ha quedado demostrado por segunda vez, le pertenece a Alan García y que habita mayormente en la zona rural costeña donde no llegaban las encuestadoras por la distorsión de elegir como rural, zonas que realmente son urbanas.
Así fue el 2001 y así ha sido el 2006. El problema no son las encuestadoras. El problema es encontrar las fórmulas estadísticas que les permitan eludir las distorsiones que aquí les mostramos.
Y claro, el problema también fue de Lourdes Flores y sus estrategas de campaña pues su derrota del 2001 la atribuyeron a las declaraciones racistas del padre de la candidata y no a esa falta de visión para conocer cómo funciona el electorado de los sectores D y E y a partir de allí saber qué tipo de mensajes les estimulan a tener una reacción favorable o desfavorable frente a una propuesta política.
Por: Gerardo Cabrejo García
Publicado en el Diario CORREO de Piura el 21.04.06
Autor: joe-x
Fecha: 21/04/2006 09:20.
Autor: Juan Carlos Villacorta
Fecha: 21/04/2006 19:00.
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