
En esta campaña electoral, el afán de ganar votos entre los indecisos, hace que algunos grupos políticos se despojen de su tradicional vestimenta y amparados en el pragmatismo de algunos gobiernos latinoamericanos, no se reconozcan como esa Derecha que dentro del espectro político y en oposición a la Socialdemocracia y la Izquierda de origen marxista, nos hace propuestas de gobierno.
No se trata de demonizar a la Derecha y a su brazo armado que suele ser gran parte del empresariado -decimos gran parte pues a la hora de hacer negocios no hay ideología que no se rinda ante el capital, ni empresario que no desee vincularse al poder, tenga éste el color político que tenga. Se trata más bien de definir quién es de Derecha para que no se pretenda darnos gato por liebre.
Si nos atenemos a lo que en general muestran las encuestas, observamos que hay tres segmentos de electores más o menos definidos. Uno de ellos simpatiza con las propuestas de Unidad Nacional, otro se inclina por el Apra y el tercero, aún cuando su líder no define un marco ideológico, tiene propuestas que rozan aquel estatismo que antes representó la izquierda marxista.
Obviamente la Izquierda y la Derecha de hoy no son las mismas que nacieron con la Revolución Francesa; la primera, con la caída del Muro de Berlín casi ha desaparecido y la derecha en el Perú, lava su ropaje y modifica su discurso, en una suerte de populismo, para lograr los votos suficientes que lo lleven a superar a esos dos tercios que se le oponen y que al menos por ahora, son representados por Alan García y Ollanta Humala.
No cabe duda que el peruano en general es políticamente poco ideologizado sin embargo por razones prácticas o emocionales, tiene inclinaciones y nadie puede negar que estas se enmarcan en esas tres categorías referenciales que son la Derecha, el Centro y la Izquierda.
La Derecha es aquella que ve con malos ojos las políticas públicas que redistribuyen el ingreso pues argumentan que primero debe llenarse el vaso para poder repartir lo que chorrea; es aquella que cree que el mercado es un asignador eficiente de recursos, sin tener en cuenta que la desigualdad hace que no todos tengamos la misma posibilidad de alcanzar esos recursos.
De Derecha es esa opinión que so pretexto de no asustar al inversionista, no defiende al consumidor de las altas tarifas de servicios de energía, teléfono, Internet o gas. Es la que se niega a revisar los contratos de estabilidad tributaria, aún cuando el incremento de las exportaciones evidencie que muchas empresas tiene sobreutilidades que deberían generar mayores impuestos para redistribuirlos en mejorar la educación, la salud y seguridad de los peruanos.
De Derecha es querer mantener el asistencialismo de los programas sociales para que a cambio no estalle el reclamo de millones de excluidos por un programa económico al que sólo quieren maquillar para darnos lo mismo que hemos recibido en 15 años de neoliberalismo.
Ser de Derecha, es dejar de dar la mejor cátedra de Derecho de la Empresa en alguna universidad católica para luego convertirse en aprendiz del derecho de los trabajadores cuando se está en campaña electoral.
Aunque se niegue a si misma, la vieja Derecha aún existe, baja al llano y trata de convencer a las masas; se maquilla y renueva su discurso. Aunque se vista de seda, el electorado dirá si con ella se queda. En eso consiste la democracia y en ello radica la libertad.
Por Gerardo Cabrejo
Publicado en el Diario CORREO de Piura el 11.03.06
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