
Estamos en plena campaña electoral y el lenguaje que utilizan los candidatos para lograr votos les impone ofertar aquellas cosas que el electorado quiere escuchar, sin embargo, la credibilidad de la oferta puede debilitarse en la mente del elector, si es que se revisa la trayectoria o historia política del candidato ofertante.
Por ejemplo, los detractores de la candidatura de Alan García, para restarle credibilidad a su nueva propuesta electoral le enrostran el fracaso de su gobierno. García propone la libre desafiliación de las AFP´s, la regulación de tarifas, el pago de horas extras, seguro integral para mujeres, concesionar 28 carreteras de penetración a la selva, eliminar prefecturas, otorgar 100 mil títulos de propiedad, 20 mil nuevos policías, etc.
Exhibiendo como prueba su anterior gobierno y la famosa patadita, los estrategas de las otras tiendas políticas le niegan credibilidad argumentando que es populista y demagogo. Para nada se discute si la exclusión de millones de peruanos que reclaman por el ejercicio de un derecho o por una necesidad elemental, pasa por las soluciones que este candidato propone.
Qué pasaría por ejemplo si los electores, respecto de Lourdes Flores, se preguntaran por su trayectoria como política, en favor de qué o de quiénes fueron los votos, leyes u ordenanzas que dio como parlamentaria o como regidora en la Municipalidad de Lima; a quiénes defendió como abogada. El PPC, su partido de origen y su aliado Renovación Nacional de Rafael Rey ¿se han desvinculado de su viejo y arraigado conservadurismo?
Sabe usted qué planteó Lourdes Flores sobre regulación de tarifas; en qué consiste y a quiénes beneficia la flexibilización de la legislación laboral que hace años promueve, por qué consintió ser parte del CCD fujimorista, por qué votó a favor de ceder Tiwinza, por qué cobró 100 mil soles de gratificación al finalizar su función congresal, qué intentó hacer cuando a la caída de Montesinos propuso que Fujimori conduzca la transición a la democracia, por qué antes promovía privatizar Petroperú y hoy propone lo contrario.
Si usted lo supiera es probable que la oferta de Lourdes Flores le sea poco creíble o quizá lo contrario, dependiendo que tan incluido o excluido se sienta usted en sus promesas.
Indudablemente la trayectoria o historia política de los candidatos juega y es un pilar muy importante en la campaña electoral, de allí que los asesores de imagen oculten debilidades, compañías o pasados políticos poco atractivos para los electores, sobredimensionen las fortalezas de sus candidatos y prendan reflectores sobre las debilidades de los candidatos opositores. Aunque también es cierto que una buena asesoría por si sola, no hace ganar al mejor candidato y si, una mala asesoría, de todas maneras hacer perder a cualquiera.
Lo cierto es que deshacerse del pasado es harto complicado; cambiar no es suficiente, hay que comunicar con éxito que se ha cambiado y no sólo en imagen sino en hechos. ¿Alan podrá hacerlo? ¿Realmente Lourdes Flores ha evolucionado?¿Logrará empatía con aquellos electores que la perciben como interesada sólo en beneficiar al empresariado? No lo sabemos.
A diferencia de los que no tienen una historia política buena o mala, lo valioso de Flores y García es que tienen una trayectoria pública sobre la que se puede juzgar y llegar a un voto razonado. Más claro; dime a quien defendiste y creeré si me puedes defender.
Por: Gerardo Cabrejo
Publicado en el Diario CORREO de Piura el 11.02.06
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