
Con los pelos de punta. Así están nuestros políticos al saber que Ollanta Humala se ubicó segundo en la preferencias electorales. La medición hecha por CPI culminó un día antes que los congresistas aprobaran cobrar CTS y "desinstalación". Ello hace suponer que la grave "metida de pata" aún se convertirá en mayor intención de voto para el Outsider que ya debe estar muy cerca de alcanzar a la declinante Lourdes Flores.
La desesperación es evidente cuando sin la menor contrición por sus pecados políticos, un congresista, en patética justificación a sus desmesuradas remuneraciones exhibe documentos según los cuales Ollanta Humala cobró 270 mil dólares del estado por sus cinco años como agregado militar en Francia y Corea.
Quizá pretendía decir a la ciudadanía que Humala es igual que ellos y por tanto no hay que creerle pues también ganó suculentas remuneraciones por tener la relajada y dispendiosa vida que llevan, según se dice, quienes ejercen función diplomática en el exterior.
En el colmo de la demagogia, otro congresista, dizque para reconciliar la ética con la política, propone que el ejercicio congresal sea ad-honoren. Pide cambiar algo para que nada cambie, como si no se supiera que el sueldo deviene en mero accesorio cuando conductas proclives a la corrupción encuentran mayor rentabilidad en la influencia o capacidad de presión que ejercen para hacer lobby en beneficio de intereses particulares.
Allí radica el descrédito de la clase política, ese que provoca hartazgo y repudio en los ciudadanos que, a modo de revancha, dan la contra y expresan simpatía por un candidato que funge de opositor al sistema y transforman en castigo para quienes son vistos como burladores de la pobreza y frustración que cotidianamente sufren millones de peruanos.
Sintiendo el peligro, los políticos que quieren conservar el poder entran en pánico y en lugar de combatir al enemigo con ideas y con ética en el ejercicio de sus funciones sólo gritan que viene el "cuco", ese Outsider que lamentablemente el pueblo verá como "salvador" y hombre providencial; como lo fue ese Velasco que engañó al campesino diciéndole que el gamonal ya no comería de su pobreza, ese Fujimori que ofreció honradez, tecnología y trabajo o ese Toledo que ofreció más chamba, ya sabemos para quienes.
Otra vez el país en peligro. A quién echarle la culpa. A esos políticos frívolos y agiotistas que cobran demasiado por prestar pobres servicios o a ese pueblo que a modo de "sacarles cachita" amaga con preferir a un transeúnte de la política que no se sabe qué ofrece ni dónde pretende llevarnos.
Humala ya supero las 128 mil firmas necesarias para que se reconozca legalmente a su Partido Nacionalista, ha empezado a eludir los debates dándose el lujo de no asistir al CADE 2005, ha empadronado a varios miles de reservistas en todo el país y en todos los tonos niega ser violentista, fascista, racista, anti empresa privada y dice que aún hay tiempo para elaborar su plan de gobierno.
Mientras tanto, para los partidos en carrera electoral será muy difícil revertir el aluvión que parece venirse. Todos tendrán que prescindir de algo mas que sueldos, escolaridades y quizá deban borrar sus blancas sonrisas de aquellos afiches que ya empezaron a pegar.
Los otros tendrán que deponer sus aspiraciones presidenciales para respaldar a un sólo candidato que pueda hacerle frente a quien, por ahora asoma como un peligro, el outsider llamado Ollanta Humala. Aunque en verdad, ya parece tarde.
Por: Gerardo Cabrejo
Publicado en el Diario CORREO de Piura el 01.12.05
Autor: tu paisano
Fecha: 14/04/2006 11:21.
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