En el Perú, se considera de derecha a quienes piensan que el mercado lo resuelve todo, equivale a procurar el crecimiento económico sin que exista redistribución de la riqueza generada. Defienden la libertad individual y la iniciativa privada porque dicen que equivale a poner barreras para limitar el abusivo poder del estado.
Por el contrario, ser de izquierda, supone para muchos que el estado lo resuelva todo. Es decir, redistribución inmediata, no importando si el crecimiento económico es inexistente. La defensa de un Estado omnipresente y todopoderoso, fueron siempre los objetivos de la izquierda.Sin embargo, hay un amplio sector social que no se define ni de izquierda ni de derecha, y en consecuencia, los distintos partidos políticos pugnan por ese mayoritario sector de electorado que abre o cierra la puerta para ejercer el gobierno.
Así, derechistas e izquierdistas, acomplejados los unos por la insensibilidad que exhiben frente a las demandas sociales y desorientados los otros, por esa realidad que demostró la inviabilidad de sus propuestas; se cobijan en nuevos ropajes, aunque sin dejar su pretensión de llegar y ejercer el poder de manera exclusiva y excluyente.Por ello rechazan las alianzas, los frentes y todo aquello que se parezca a una concertación de voluntades políticas que, yendo más allá de sus anteojeras ideológicas, abra un espacio no sólo para deponer ambiciones personales o partidarias, sino para forjar compromisos que beneficien al país.
Alianzas electorales ha habido varias en el Perú, desde el Frente Democrático que llevo al Poder a Bustamante y Rivero, pasando por el Frente de Juventudes que dio nacimiento a Acción Popular y el FREDEMO encabezado por Vargas Llosa.Todos ellos devorados, precisamente por haber sido planteados en términos de excluir a los otros, a los que no se me parecen porque tienen otras ideas que al juntarse con las propias, pueden confundir al electorado y para ganar la elección y/o ejercer el poder, debo presentar una propuesta clara y definida.
Otra vez el maniqueísmo, otra vez los buenos y los malos, otra vez ellos están equivocados pues soy yo quien tiene la razón; otra vez el pedregoso y frustrante camino de la exclusión que tanto daño ha hecho al Perú y que parece no tener fin.
Somos incapaces de recoger la buena experiencia de la Concertación Chilena, en la que desde hace quince años, democristianos y socialistas marchan juntos sin que hayan cedido a la desesperación de ir cada uno por su lado, excluyendo al otro bajo la creencia que una sola agrupación política puede derrotar los inconmensurables problemas que tiene un país como el Perú.
Los líderes chilenos supieron entender la realidad de su país y en el caso de los socialistas, durante dos periodos presidenciales, acompañaron como socios menores a los democristianos; hoy gobiernan los socialistas y al parecer lo harán por otro periodo si gana Michel Bachelet. Ello no ha supuesto para ninguno perder un ápice de su identidad política. Sólo hay que mirar como está Chile.
A diferencia de ellos, nuestros políticos por un rato conversan amablemente pero inmediatamente tiran al otro un portazo en la nariz; ninguno es de derecha y tampoco de izquierda, dicen ser modernos y progresistas para ocultar su fustán de derecha o a su aliado de izquierda; después de todo, quieren ganar la elección y darnos más de lo mismo. Si usted no cree que sea así, solo mire como está el Perú.
Por: Gerardo Cabrejo
Publicado en el Diario CORREO de Piura el 06.10.05
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