
Uno de los aspectos más decisivos del actual proceso descentralizador es la creación de regiones sobre la base de departamentos contiguos, que integrados histórica y culturalmente, puedan también integrarse política, económica y administrativamente.
Es así como el 46,84% de los 15 millones 086 mil 089 electores que tiene el país, participarán el próximo 30 de octubre en un referéndum cuyo objeto es que los ciudadanos de 16 departamentos aprueben o no, integrarse en cinco regiones: una integrada por Lambayeque, Piura y Tumbes; otra uniría a Ancash con Huanuco, Junín, Pasco y las provincias que están fuera de Lima Metropolitana; la tercera sería integrada por Ayacucho, Huancavelica e Ica; otra la conformarían Tacna, Arequipa y Puno, mientras que Cuzco y Huancavelica harían la quinta.
En teoría, esta nueva conformación de regiones, supone la generación de espacios territoriales con poblaciones más grandes y con economías que, integrándose, puedan generar mayores inversiones; por tanto, en pocos años, subiría la tasa de empleo; mejorarían los ingresos, generándose mayores recursos fiscales para los gobiernos locales y regionales.
Hasta aquí; todo bien, pero aún sin que exploremos las complejidades económicas, políticas, sociológicas e incluso, pequeños detalles administrativos del proceso como: quién las presidirá o cuántos consejeros tendrá cada provincia; encontramos ya algunos puntos oscuros en el propio referéndum. Para apreciarlos mejor, tomemos el ejemplo de Lambayeque, Piura y Tumbes.
En el próximo referéndum, lambayecanos, piuranos y tumbesinos deberán elegir entre dos opciones. Marcarán Si o No a la propuesta de que su departamento se una a los otros dos para formar la región Norte. Esa propuesta se materializó a través de un expediente técnico que contiene las razones que sustentan por qué es bueno que Tumbes, Piura y Lambayeque formen una sola región
Pues bien, la ley señala que ese expediente técnico podía ser presentado por el 10% de los ciudadanos de cada departamento a integrarse o por los partidos políticos o movimientos regionales respaldados por ese 10% de ciudadanos o por los Gobiernos Regionales con la aprobación de sus consejeros. Esto último fue lo que ocurrió dado que ni los partidos políticos y menos la sociedad civil, se interesaron en el tema.
Pero como el referéndum será un proceso en el cual, tumbesinos, piuranos y lambayecanos votarán por el Si o por el No y dado que supuestamente somos una sociedad democrática; es obvio que habrá quienes promuevan, defiendan o publiciten el Si y quienes rechazando la propuesta de los Gobiernos Regionales, promoverán la opción por el No.
Es aquí donde está la madre del cordero o mejor dicho uno de los vacíos de la Ley Orgánica de Elecciones y de la convocatoria a referéndum publicada el pasado 02 de junio en El Peruano.
Resulta que los partidos políticos, los movimientos regionales e incluso la sociedad civil organizada pueden promover, publicitar, propagandizar sus propuestas; pueden presentar una proyección de los fondos que serán invertidos durante el proceso electoral correspondiente, así como su fuente de financiamiento; pueden además reunirse en sus locales, pueden acreditar personeros ante cada mesa electoral, ante el JNE y ante la ONPE para que a su vez, defiendan o impugnen votos, actas e incluso el proceso completo.
Pero como la propuesta de que Lambayeque, Piura y Tumbes se junten en una región no la han hecho ni los partidos políticos ni la sociedad civil organizada, sino más bien sus gobiernos regionales; no se sabe si éstos, como primeros interesados y promotores de la propuesta que será sometida a referéndum, podrán hacer campaña electoral a favor del Si, podrán invertir fondos en promover, publicitar o propagandizar su propuesta.
Se desconoce además si los Gobiernos Regionales, como promotores del Si, podrán acreditar personeros en mesa y ante el JNE y la ONPE. Pero hay más. Qué pasaría si alguna organización estatal como la Municipalidad Provincial de Tumbes, que se ha pronunciado en contra de que su departamento forme parte de la Región Norte, se constituye en opositora a la propuesta de conformación de la región. ¿Puede hacerlo? ¿acaso sería democrático impedírselo?
Entonces, si es que los gobiernos regionales cuya propuesta en la cédula de sufragio aparecerá simbolizada con el Si, no pueden usar fondos para promover o publicitar su propuesta; no pueden nombrar personeros y por ende están impedidos de fiscalizar, defender o impugnar votos, mesas o el proceso completo; ¿acaso no estarían en abierta desventaja, frente a, por ejemplo, algún partido político o alguna organización de la sociedad civil que defienda, promueva o publicite el No?
Quizá la salida podría ser que los partidos políticos y las organizaciones de la sociedad civil que se desinteresaron al inicio del proceso, puedan ahora adherirse a las propuestas de sus gobiernos regionales, de modo que asuman las tareas de promover, publicitar, fiscalizar, designar personeros e instruir electores.
Pero qué pasaría por ejemplo, si los apristas de Piura apoyan la propuesta integradora de su Gobierno Regional y los de Tumbes promueven ese No aislacionista. Sin duda alguna, una situación de ese tipo sería un reto muy serio al liderazgo de muchos políticos, regionales y nacionales.
Pero un momento, la cosa no queda allí. Cifras oficiales del JNE señalan que Piura tiene 855,526 electores en 5,825 mesas de sufragio; Tumbes 103,143 en 687 mesas, mientras que Lambayeque tiene 639,867 votantes en 4,654 mesas.
Resulta que de acuerdo a ley, los Gobiernos Regionales como promotores del Sí, requieren para la aprobación de su propuesta que, tanto en Lambayeque, en Piura como en Tumbes, el 50% más uno de los electores les den su voto.
Esto quiere decir que, si supuestamente los 855,526 electores piuranos y los 639,867 lambayecanos, teóricamente, votarán todos por el Si; esto no sería suficiente para conformar la región, pues también se requiere que en Tumbes el Sí alcance el 50% más uno de los votos.
En otras palabras, bastaría que 51,572 tumbesinos (50% + 1 voto) sufraguen por el No, para que se opongan a la voluntad de 1 millón, 495 mil, 393 que son la suma de electores en Piura y Lambayeque; departamentos en los que por ahora se percibe una corriente muy favorable a la conformación de la nueva región.
Planteada esta probable situación, habría que esperar hasta el 2009 para ir nuevamente a referéndum y si esa vez no se lograra, la Ley 28274 fija como plazo final el año 2013 ¿ y... si esa vez tampoco se logra?
Queda claro entonces que es más fácil impedir el triunfo del Si, pues en el próximo referéndum se darán al menos dos paradojas, en la primera, el autor de una propuesta, por cierto integradora y futurista, no podrá promoverla y defenderla; en la segunda, una minoría aislacionista, puede imponer su voluntad a una gran mayoría y por tanto, mantener este poco prometedor status quo. Ciertamente, somos una locura de país.
Por: Gerardo Cabrejo
Se publicó en el Diario CORREO de Piura el 05.06.05
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