
Quizá a muchos les cueste poco, pero si usted no está entre ellos, haga el ejercicio de suponerse homosexual y pletórico de entusiasmo "salga del closet" y grite a los cuatro vientos que se mudará a España, si es que en el Perú no aprueban una ley que supere todas las barreras discriminatorias de las que son víctimas los de su gremio.
En tono severo, alguien le diría que es un derecho de la sociedad proponer el matrimonio, únicamente como la unión de hombre y mujer pues son las dos únicas variables sexuales señaladas por la naturaleza. Además, la tendencia homosexual obedece a factores ambientales y está condicionada por su propia sicología y la educación que ha recibido; en consecuencia, si se lo propusiera, usted podría dejar de ser homosexual.
Muy orgulloso de su identidad sexual, se opondría a ello diciendo que su homosexualidad está ligada a su herencia genética y por tanto, su "mariconada" está determinada desde su nacimiento y haciendo un mohín dirá: íqué se habrán creído!, esta sociedad hipócrita y pacata, pretende imponer sus creencias religiosas por encima del derecho que tienen todos a compartir su patrimonio, filiarse y tener sexo con quien mejor le plazca. Entonces, en nombre de la modernidad y sus derechos humanos, exigirá una ley que lo reivindique.
Por su puesto, no faltará el candidato congresal que, en su afán de sacarse esa tinka electoral que es el voto-gay, proponga legalizar el matrimonio entre homosexuales incluyendo la adopción de hijos. Legalizar la unión homosexual, equivale a discriminar a aquellas personas que conviven sin que por esa razón tengan relaciones sexuales. Es muy común que dos mujeres o dos hombres, convivan en un departamento, puedan tenerse el mismo afecto y el deseo de compartir o heredar su patrimonio, pero no tendrán las ventajas legales que hoy tienen los homosexuales en España, sencillamente porque no practican sexo entre ellos.
No existe el tercer sexo pues el hombre y la mujer son tales hasta que mueren de modo que el homosexualismo se reduce al gusto y práctica sexual con alguien del mismo género y no es razón suficiente para que, sólo por su actividad sexual, el estado y la sociedad, le reconozcan derechos y privilegios, que no se reconocen a la mayoría de ciudadanos. Por cierto, esto no tiene nada que ver con alguna religión.
En el Perú, si desea dejar su patrimonio a la pareja, no tiene necesidad de casarse. Recurra a uno de los muchos artilugios legales que existen para que, a título gratuito, usted pueda entregar sus bienes a su amante o a quien mejor le plazca. Si quiere casarse, debe saber que hace milenios, el matrimonio es una relación aprobada cultural y socialmente como la unión estable entre hombre y mujer y entonces lo suyo podría denominarse "androgemonio" pues en su práctica sexual sólo bullirán hormonas masculinas o "progestemonio", si la unión es en versión lésbica; pero de ningún modo puede llamarse matrimonio, porque los dos son del mismo sexo.
Pero usted y su pareja quieren tener hijos. Es obvio que el sexo entre homosexuales no genera reproducción y quizá lleno de femenina ternura, afirme que un niño puede tener dos padres o madres y por tanto exige que la legislación considere que junto a su pareja, pueden tener hijos por adopción.
Muchos estudios advierten que un hogar homoparental, no es el mejor medio para el desarrollo psicosexual de los niños, quizá porque, aún cuando la homosexualidad podría ser genética; siempre derivará en conductas imitables por quienes, no habiendo nacido homosexuales, tendrían ambiente propicio para comportarse como tales. Esto tampoco tiene que ver con la religión.¿Y usted? vuelva a la realidad, olvídese del viaje a España y deje de esforzarse en suponerse homosexual pues, para no estar de acuerdo con esta famosa ley, se requiere un poco de razón y no de religión.
Por: Gerardo Cabrejo
Publicado en el Diario CORREO el 19.07.05
Autor: Aschroft
Fecha: 01/06/2006 02:21.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/